Por Eduardo A. Tormo
He pasado un tiempo sin generar contenidos.
Exactamente algo más de un mes y medio.
En este breve tiempo han ocurrido algunas cosas y esto sólo lo da la proyección del tiempo. Muchas de ellas internas y afectan al devenir diario de la actividad (en este caso de nuestra empresa), incluyendo traslado de oficinas. Otras muchas externas, como ha sido la celebración de ExpoFranquicia, la celebración de múltiples eventos en el mismo periodo y la imparable vitalidad del sistema de franquicia pese a la situación actual que sigue siendo la que es, y en la que este empuje es desigual y afecta de forma muy diferente a unas y otras empresas.

No obstante, si algo debo destacar en estos momentos es la inevitable exigencia que debe ser asumida por cada empresa en términos de innovación, esfuerzo y también capacidad de sufrimiento. Son momentos en que estos valores son necesarios y deben ser asumidos por el conjunto de las organizaciones sin regatear esfuerzos para ello. Sólo aquellas empresas que así lo están entendiendo están consiguiendo renovarse y saldrán reforzadas de esta situación. Cualquier condicionante que no sea el expuesto supondrá una difícil continuidad. Y esto afecta a todas las empresas franquiciadoras, franquiciados y colaboradores del sistema por igual y sin excepciones.

Cuando miro hacia atrás en nuestro caso (sólo en este mes y medio que he considerado), son muchas las cosas realizadas. Unas mejores que otras y algunas equivocadas. Pero también soy consciente de que este y no otro es el camino a seguir.