Nos aproximamos al cierre del ejercicio con el anuncio de la posible eliminación por parte de la Comisión Nacional de Competencia del Registro de Franquiciadores y con la sensación de que cada cosa que hacemos cuesta más, mucho más y los resultados son sustancialmente menores.

Recientemente hemos tenido una clara evidencia de este desgaste en las últimas celebraciones feriales, en la escasa eficacia de las acciones publicitarias y particularmente la tengo en diferentes convocatorias que venimos realizando, y podríamos seguir sumando.

En ocasiones, a fe de ser sincero dan ganas de no seguir realizando más esfuerzos ante el escaso resultado de cada acción, pero al final uno es consciente de que para acercarse a lo de antes hay que iniciar muchas más actividades e invertir un mayor esfuerzo con el alto desgaste que ello supone. Pero son los tiempos que nos tocan y gracias a este mayor esfuerzo se logran los resultados.

¿En qué puede afectar en este contexto la desaparición del Registro de Franquiciadores? Pues cada quién tendrá su opinión. Por mi parte me deja indiferente tras vivir personalmente lo que he vivido con el propio Ministerio a lo largo de todo este tiempo y conocer lo que conozco. Es evidente que desde un punto de vista práctico no sirve para mucho y la voluntad política del mismo y de las propias empresas del sector tampoco ayudan.

Y en esta situación lo verdaderamente preocupante no es el Registro de Franquiciadores, sino la falta generalizada de tono en nuestro sector. Salvo excepciones son muchas, demasiadas, las empresas faltas de tono, faltas de capacidad de riesgo y en muchos casos faltas de músculo financiero para ser capaces de liderar y marcar el rumbo en los momentos actuales. Y hoy sin
esfuerzo no hay resultados.

Esta situación está creando tal brecha que empresas de reciente creación van a superar en cortos espacios de tiempo a múltiples operadores de toda la vida. Al mismo tiempo, empresas tradicionales inician su entrada en la franquicia desplazando igualmente a operadores asentados con anterioridad.

¿Que es lo que está fallando? Pues simplemente que se ha implantado en nuestro sector una visión cortoplacista en la que, ante la falta de incorporación de nuevos franquiciados, parece ser que no existen nuevas alternativas y las posibles acciones que pudieran realizarse para incrementar el negocio sobre la base existente no es viable en muchos casos por la falta de atención anterior y liderazgo empresarial sobre los mismos.

En cualquier caso, el nuevo rumbo de las empresas franquiciadoras pasa por generar negocio y rentabilidad en sí mismas, creciendo con la incorporación de franquiciados, no al revés como se han empeñado en creer muchas.

Saldremos adelante, pero muchos de los que están no tienen razón de continuidad y el mercado ya está cambiando.

Es necesario hoy más que nunca invertir en la propia empresa, en recursos humanos, en procesos, en estrategia, en tecnología. Y sobre todo hay que ser empresarios de verdad arriesgando por la propia empresa e invirtiendo en consecuencia. Sólo aquellos que así lo están entendiendo tienen la garantía de salir adelante.

Este es un sector donde personalmente, y ante todo, echo de menos el corporativismo, la unión del mismo en la búsqueda de soluciones comunes y también una selección natural de las empresas. Lo he manifestado en muchas ocasiones. Debemos ser mucho más fuertes como colectivo. Conseguiremos muchas más cosas, más de las que nos imaginamos. Pero para ello tenemos que involucrarnos conjuntamente y participar de verdad en la defensa de nuestros intereses y ello sólo se consigue con la implicación directa de los máximos responsables empresariales creando grupos de trabajo específicos.

Desde aquí y desde donde proceda me gustaría invitar a la acción a todos aquellos que formamos parte del sistema.