por Eduardo Tormo

He tenido en mis manos este fin de semana un libro recientemente publicado, “Speed Marketing”. Su autor es Fernando Montero y, a través de diferentes casos prácticos, expone las nuevas técnicas de marketing para triunfar en los negocios.

Es de destacar el hecho de que aparecen diversas empresas franquiciadoras en el mismo. En la portada refiere lo principal: Sé rápido, sé audaz, sé imaginativo, todos ellos valores inconfundibles en el sistema de franquicia en el que nos encontramos. Pero de todo lo leído, lo más esencial según Fernando, y donde coincido plenamente, es en la rápidez en estos tiempos en la toma de decisiones y en las estrategias empresariales.

Rapidez que no quiere decir falta de meditación ni de análisis. Tampoco riesgo innecesario. Pero si nos equivocamos, lo cual puede suceder, también rapidez en corregir el rumbo, adaptarnos y no empeñarnos en imposibles. Para ello hacen falta gestores decididos, experimentados y la necesaria asunción del riesgo empresarial.

No hay fórmulas mágicas en estos tiempos. Lo que sí se necesita es trabajo, trabajo y más trabajo con la debida confianza en nuestras capacidades, en nuestra propia visión y también con una alta dosis de asumir sacrificios. La línea divisoria entre las empresas que triunfan y las que no lo hacen, además de otros muchos factores, está siempre en la rapidez. Y lo mismo puede decirse de las empresas franquiciadoras de éxito que conocemos. Han sabido especializarse en nichos de mercado donde rápidamente han logrado destacar y han sabido capitalizar su presencia.

No hay duda de que nos corresponde seguir trabajando en tiempos difíciles, pero ello no implica tirar la toalla. Los que se inician tienen ante sí excelentes oportunidades frente a un listón que hoy es accesible y permite una fácil entrada. Los que ya estan deben seguir esforzándose en renovarse y reinventarse continuamente para no perder competitividad y seguir ganando presencia.