Por Eduardo A. Tormo

Hoy seré breve.

Casualmente accedí ayer al discurso de apertura en Stanford dictado por Steve Jobs. Es en el año 2005. No tiene desperdicio y aporta lecciones que todos deberíamos aplicar, sobre todo en estos tiempos complejos. En el espacio de 14:34 minutos cuenta tres historias. La primera, su propia forma de entender la vida y la libertad personal. La segunda, el amor por todo lo que se hace con independencia de los resultados. La tercera, la esencia de los valores tras su acercamiento a la muerte como él mismo define. Y mucho más que no quiero adelantar. Más vale la pena verlo.

No os defraudará.