Son cada vez más las voces que están reclamando un sistema de franquicia mejor en nuestro país. Me uno a ellas y así lo exprese en Crecer en Franquicia publicado por Gestión 2000/Planeta en febrero de 2013. Y soy partidario de ello porque es necesario, porque no podemos ser ajenos entre todos a lo que está ocurriendo, porque soy un ferviente partidario de este sistema, porque creo en él y, porque en definitiva nos perjudica a todos seguir en la inercia actual, donde son demasiadas las redes que no cumplen los más mínimos requisitos.

Franquiciar exige una ética empresarial, unos principios fundamentados, un saber hacer, un saber gestionar y muchas cosas más. Lo que está en juego no es la venta de un producto o servicio mejor o peor. Lo que está en juego son todos los recursos y el capital de muchos emprendedores, su tiempo, su ilusión, su esfuerzo, su trabajo y su estabilidad. Todos estos valores no debemos ni podemos traicionarlos.

Y en el entorno actual conviven excelentes modelos de negocio y marcas exitosas, con múltiples empresas que tratan de aprovecharse de las ventajas de este sistema, sin prácticamente ninguna distinción.

A continuación voy a exponer algunos datos que deben sonrojarnos (a mi también) y que ilustran lo que expongo. Se refieren a la creación de nuevas redes y destrucción o discontinuidad de las mismas durante los últimos diez ejercicios.

Imagen descriptiva sobre la evolución anual en la creación de nuevas redes de franquicias

El resultado acumulado en los últimos diez ejercicios es el siguiente:

– Redes creadas: 1.626 nuevas redes
– Redes discontinuadas: 1.537 redes discontinuadas

Sencillamente en términos netos se han creado tan solo 89 nuevas redes a lo largo de diez años. Si pensamos lo que supone haber perdido 1.537 redes, multiplicadas por un indeterminado número de emprendedores incorporados en las mismas a lo largo de todo este tiempo, tenemos la obligación de empezar a pensar en esto con algo más de seriedad.

Soy consciente de que existen cierres justificados, otros son fruto de las circunstancias y de la situación económica actual. Pero seguramente muchos de los que se han producido, nunca deberían haberse producido, porque las empresas no estaban capacitadas para franquiciar.

Se me puede hacer responsable, por parte de algunos, de haber contribuido a ello. No eludiré mis responsabilidades, pero también es cierto que vengo siendo crítico desde hace tiempo en público y en privado. Por otro lado, aquellos que puedan responsabilizarme no son precisamente quienes se han evidenciado.

Causas del actual sistema de franquicia

Pero ¿cuáles son algunas de las causas de esta situación? (citaré solo las principales)

– Múltiples huidas hacia delante. Siempre ha habido empresas en el ámbito de la franquicia que pretendían conseguir, a través de ésta, lo que no podían lograr de otra forma. La única diferencia entre antes y ahora, es que ahora son demasiadas y a falta de una regulación eficaz la situación lo favorece.

Una asociación poco eficaz y representativa. Tenemos lo que nos merecemos. Una asociación sin recursos, sin presupuesto, poco efectiva y sin orientación (su cometido no es conseguir premios, sino trabajar por y para el sector en aquello que éste necesita) y lo que es peor, sin la participación del sector y sus empresas. http://www.elblogdelafranquicia.com/¿necesita-la-franquicia-espanola-su-jeff-bezzos

Excesivos intermediarios interesados. Cuando las empresas no invierten recursos propios en su expansión y ceden ésta a intermediarios interesados que garantizan múltiples aperturas sucede lo que sucede. Las comisiones a éxito se anteponen a todo lo demás. No deja de ser el resultado de empresas cuya finalidad no es crecer empresarialmente, sino todo lo contrario: vender franquicias.

Falta de una normativa suficiente. (reproduzco texto publicado en “Crecer en Franquicia”).

“Es evidente que estamos en un contexto en el que el marco normativo en nuestro país no sólo es mejorable, sino que es insuficiente. Necesitamos urgentemente una normativa que regule la actual situación. El entorno actual permite que bajo un mismo marco convivan hoy en nuestro país empresas que cumplen todos los requisitos, con empresas cuyo único fin es vender derechos de entrada despreocupándose del franquiciado y del negocio. Esta situación no sólo perjudica a las empresas, también perjudica al sistema de franquicia y a sus actores y genera múltiples franquiciados insatisfechos con la consiguiente conflictividad. Es pues necesario de forma inmediata un sector más limpio y también es necesario no dar entrada a quien no lo merezca con la participación activa de todos, por todos los medios posibles, que los hay.

Y en muchas ocasiones “menos es más”. Este simple enunciado es el que debe abordarse. De nada sirve reunir al sector, entablar múltiples conversaciones y definir un marco que en las más de las ocasiones trata de satisfacer a todas las partes, o en las peores, puede establecer serias limitaciones. Ninguno de los dos enfoques funciona. Tan sólo necesitamos mirar hacia el exterior y observar lo que se está haciendo.

El resultado es fácil y rápido de aplicar. Para ello los pasos que debemos dar son los siguientes:

  1. Establecer de forma inmediata la aplicación rigurosa del Código Deontológico Europeo de la  Franquicia con carácter obligatorio y respetando todos los criterios expuestos.
  2. Inscribir en el Registro de Franquiciadores a todas aquellas empresas que cumplan con los requisitos del mismo (supone anular los criterios actuales donde quien quiera puede estar y permanecer) y revisarlo anualmente (ni puede, ni debe ser ninguna asociación).
  3. Dotar de transparencia al sistema, mediante la obligatoriedad de entrega de información previa a cada futuro franquiciado, en los términos actualmente establecidos. Siendo más claros: es exigible la entrega del contrato de franquicia con veinte días hábiles de antelación a la firma del mismo. Es obligatorio entregar el dossier de franquicia en los términos que se establece en el artículo 62 de la Ley de Ordenación de Comercio Minorista. En el caso de entregar unas cuentas de explotación, es obligatorio que éstas se encuentren debidamente fundamentadas. Y deben especificarse múltiples aspectos, como aquellos que son inherentes a los detalles y contenido de la formación, términos de asistencia,…

El incumplimiento de cualesquiera de estos términos debe ser sancionado económicamente de forma significativa en relación con los prejuicios ocasionados y a su vez inhabilita para poder operar en régimen de franquicia como ocurre en otros países. Su aplicación puede ser casi inmediata y debería aplicarse a todas las empresas, tanto las actuales, con unos plazos de tiempo para su adaptación, como para todas las que se inician sin excepción.

Una mejora del marco normativo supondrá de inmediato una mayor confianza en el sistema de franquicia y unas empresas mucho más sólidas y solventes. Por otro lado, todas las normativas vigentes en los diferentes países en que se establecen tienen su base en el citado Código Deontológico y se adentran en el mismo con mucho más rigor y amplitud que el expuesto”.

Como expresa –Bárbara Humar-, presidenta de la asociación de franquicias en Eslovenia: “Más ética significa más negocio. El sector y sus participantes deben excluir a aquellas empresas que no están debidamente preparadas para franquiciar o que no lo hacen con la ética necesaria”.

En todos los países de nuestro entorno, franquiciar es sinónimo de confianza. Francia, Reino Unido, Alemania,… En México se está apoyando desde sus diferentes organismos a mejorar las redes de franquicia, Perú acompaña sus marcas en sus procesos de internacionalización, Brasil tiene unas empresas potentes donde las haya,…

Finalizo reproduciendo parte de la introducción de “Crecer en Franquicia:

“Con independencia de lo que pueda ocurrir en los escenarios macroeconómicos, donde la incidencia del sistema de franquicia en su conjunto es irrelevante, estamos convencidos de la capacidad de éste para crear empresas, generar empleo y ayudar a crear riqueza.

Es precisamente, tal convencimiento, el que nos ha hecho ser profundamente críticos con las circunstancias actuales, donde un número demasiado amplio de empresas que se autodenominan franquiciadoras no cumplen con los mínimos requisitos para operar en franquicia y ser garantes de la confianza de los emprendedores.

El sistema de franquicia es un excelente ejemplo de desarrollo empresarial, que va a ser cada vez más utilizado por las empresas de todo tipo y tamaño en sus estrategias de crecimiento, mientras que al mismo tiempo la demanda por parte de cada vez un mayor número de emprendedores con vocación empresarial y de autoempleo será creciente en un mercado de trabajo cada vez más complejo. No obstante, para que realmente esto sea así, debe realizarse un importante esfuerzo en muchos de los actuales operadores, mientras que a la vez deberán darse cambios significativos aplicables a todas las nuevas empresas que se incorporen.

Porque en definitiva, se trata de que el sistema de franquicia en su conjunto genere confianza a los emprendedores, a los inversores, a las entidades financieras y a las propias administraciones. Y ello exige diferenciar unas de otras empresas. No es lo mismo licenciar una marca, una agencia, una concesión o una distribución encubierta, que una franquicia. Y hoy desafortunadamente todo se confunde. En muchas ocasiones por desconocimiento, en otras por aprovechamiento de las circunstancias y en otras por determinados operadores poco cualificados del sistema, lo que en su conjunto poco o nada beneficia a la franquicia, a los propios franquiciadores y a los futuros franquiciados.

Porque franquiciar no deja de ser una forma de hacer negocios en sí misma, pero es, principalmente y al mismo tiempo, una fórmula de crecimiento empresarial. Ante esta premisa, las empresas franquiciadoras obtienen su rentabilidad en la medida en que crecen y expanden sus redes sólidamente. De nada sirve tener muchos franquiciados y sostener el negocio en la apertura de nuevas unidades, si no se obtiene rentabilidad y compromiso con cada una de ellas. Porque la franquicia de éxito no es la que tiene un buen franquiciador, sino la que además tiene buenos franquiciados. Y esto va a exigir en estos nuevos tiempos hacer las cosas de forma muy distinta a como se han venido haciendo hasta la fecha por parte de muchas empresas, porque no va a ser posible que haya una franquicia de éxito sin franquiciados que tengan éxito”.

También es interesante este enlace: http://www.elblogdelafranquicia.com/licencia-de-conducir-licencia-de-franquicia