A continuación reproduzco una conversación mantenida hace escasos días. La misma es real y no pertenece al género de ficción. A mí me parece surrealista, pero es así. Esta se produce conjuntamente con el director y el apoderado de una entidad financiera que por prudencia no citaré.

El contexto es la concesión de líneas de crédito para emprendedores.

“Para nosotros –expone el director vehementemente y totalmente convencido- lo más importante hoy es analizar el nivel de gasto de los propietarios de las empresas. Los parámetros que examinamos, porque son muy indicativos, son si en los últimos meses se han dado de baja en Canal+. Porque tienes que entender que esto es muy, pero que muy significativo, porque la economía doméstica nos indica la economía real y no podemos dejar de pasarlo por alto. Además es un dato que nos resulta fácil conocer. Canal+ es para nosotros todo un referente. Por supuesto también investigamos el consumo de las tarjetas de crédito y analizamos en detalle si su uso decrece y en qué está decreciendo. Por ejemplo, si hay menos comidas en restaurantes o el ticket medio de estos decrece son señales de alarma que nos ponen sobre aviso. Si tu como empresario comes un menú económico, pues no estás a la altura que se espera de ti y tu negocio no crecerá. Y por supuesto, cualquier cambio de colegio de los niños es altamente alarmante”.

Me quedo sin palabras y soy incapaz de seguir manteniendo cualquier tipo de conversación. Lo siento, mi capacidad no llega a tanto. Es demasiado para cualquier intelecto. Me pregunto en qué nivel de ineptitud está moviendose la economía en nuestro país si aquellos que hoy deben animar y empujar la misma tienen un pensamiento y unos razonamientos tan estrechos, tan absurdos y con tan poco criterio. Afortunadamente al dar por finalizada la reunión y posiblemente al ver mi expresión no se ha atrevido a ofrecerme una vajilla, ni ha tratado de venderme uno de esos seguros exclusivos que siempre intentan colocarnos. Me ha faltado preguntarle dónde come él cuando no se lo paga el banco.

Así que por si acaso sigo manteniendo Canal+. Me informaré a ver si hay paquetes complementarios para contratar y así vean que las cosas van bien. Por supuesto, aumentaré mi consumo en tarjetas de crédito y aunque mi régimen no me lo permita, tendré que comer en restaurantes caros. Y por supuesto, nada de cambios de colegio.

Estos son nuestros bancos y por supuesto con ellos no vamos a ningún lugar.

El carácter emprendedor, la austeridad, el equilibrio, la iniciativa, las oportunidades empresariales, el acompañar el crecimiento del país basado en sus empresarios (que no especuladores), la asunción de un deber que se presume y por qué no, también la cultura de hacer país contribuyendo en lo que realmente es necesario: todo esto es fantasía que no interesa a nuestros sufridos protagonistas.