En ocasiones da la impresión de estar asistiendo al nacimiento de una nueva figura: la del emprendedor. Surgen ayudas específicas de todo tipo, facilidades administrativas, nuevas iniciativas y programas, siempre pensando en el emprendedor como un nuevo descubrimiento y paradigma. También es cierto que muchas de ellas vacías de contenido.


No obstante, emprendedores ha habido siempre y particularmente creo sinceramente que si al emprendedor debemos ayudarle poco emprendedor será.

¿Qué es ser emprendedor?

Tanto yo, como todos aquellos que conozco, cuando emprendimos no sabíamos que era eso de ser emprendedor. Es más, se nos cuestionaba por abandonar nuestras posiciones en las empresas en las que nos encontrábamos. Lo que si teníamos muy claro era un proyecto personal que nos entusiasmaba, unido a un ansia de independencia manifiesta. En mi caso, emprender supuso renunciar a unos ingresos garantizados y poner en juego todo lo que tenía. Si hubiera fallado, hubiera vuelto a intentarlo hasta agotar mis recursos y en su caso, volver al mercado de trabajo.

¿Qué gané en el intento? Iniciar un proyecto empresarial que me apasionaba y la independencia a la que aspiraba. Todo lo demás forma parte del recorrido. En ningún caso, tuvimos que esperar los que emprendimos a la concesión de ayudas, a ningún tipo de facilidad administrativa, tampoco a ninguna red que nos protegiera, ni a posibles coyunturas favorables de mercado. Lo principal fue de nuevo: un proyecto empresarial y ansia de independencia. Se me olvida. Ninguno de los auténticos emprendedores que conozco pensó en el dinero. Todos nos esforzábamos por desarrollar nuestros proyectos empresariales a base de mucho esfuerzo, muchas horas, mucha ilusión y ser conscientes de que el triunfo del proyecto aportaría los recursos económicos necesarios, como así fue.

Soy consciente de que los tiempos actuales generan múltiples situaciones que hay que saber diferenciar y llamarlas por su nombre. Soy consciente de que existe un colectivo creciente que deberá iniciar actividades empresariales por cuenta propia ante las dificultades del mercado de trabajo. Soy también consciente de que muchas personas se verán obligadas a encontrar nuevas formas de trabajo autónomo. Pero lo que prima en estos últimos es la necesidad de encontrar fórmulas independientes de trabajo retribuidas con la menor asunción de riesgo empresarial posible.

Y es aquí donde pueden proyectarse múltiples tipos de ayudas y apoyos específicos y concretos, actualmente inexistentes.

Dicho de otra forma, no tiene ningún sentido aportar financiación a quién no ha invertido nada y sólo aporta una idea de negocio, que por el contrario apoyar a quien con su esfuerzo, sus recursos y su trabajo inicia un proyecto.