Por Raúl Alonso

Esta semana hemos conocido el informe La franquicia española en el mundo de Tormo Asociados publicado en exclusiva por la revista FRQ. Los datos son relevantes y coherentes con lo que hemos conocido a lo largo del año: cada vez son más las empresas españolas que optan por la internacionalización para dar viabilidad y estabilidad a sus proyectos. Y como era de esperar, la franquicia no se queda atrás y crece en 2.700 unidades en este desquiciante 2011.

A los que estén interesados en el tema les invito a bucear en el mar de datos que ofrece el número 7 de FRQ, datos que se prestan a muchas interpretaciones pero que ponen negro sobre blanco en la creciente influencia del sistema de franquicia en el tejido empresarial español. Que nadie lo dude, la franquicia es una de las fórmulas más rápidas y seguras para crecer también en el extranjero.

Quizá el dato más relevante sea el de las 148 centrales que ya han iniciado su expansión internacional. Supone que el 18% de las cerca de 850 franquicias españolas que operan, al menos tienen una unidad en el exterior, lo que si bien no es un gran logro al menos demuestra que hay algo más que interés en internacionalizarse, hay iniciativa. Lo que cobra aún más valor cuando una inmensa mayoría de estas empresas cuentan aún con un perfil pyme.

Pero para hacer una lectura real de la situación de la franquicia española en el exterior no se puede obviar un segundo porcentaje: casi el 90% de las 15.194 unidades de negocio se corresponden a 30 únicas enseñas. Por lo tanto, aún son muy pocas las que logran recaudar un porcentaje significativo de sus ventas en el exterior.

Dos caras de una misma moneda que demuestra que son muchas las franquicias que saben que la consolidación de sus cadenas pasa por internacionalizarse, muchas las que lo intentan y menos las que lo consiguen. Y este análisis no deja de ser optimista porque indica que la nueva generación de empresarios no entiende de fronteras, y con independencia del éxito o no que consigan en sus escaramuzas en el exterior están aprendiendo, generando poso, creando cultura de internacionalización. Y esto es muy importante porque el proceso de internacionalización no ha hecho sino empezar.