Por Marío Rubio

De siempre el ser humano ha rehusado asumir responsabilidades, Adán le echo la culpa a Eva y Eva a la serpiente.

Es frecuente en estos momentos de crisis, escuchar que no se hicieron los cambios estructurales necesarios en nuestra economía cuando los vientos eran favorables. Se obvia la enorme dificultad de emprender cambios en un colectivo social que no quiere modificar nada si todo va bien.

Dice un proverbio asiático: “Cuando empieza a soplar el viento, algunos corren a esconderse, mientras otros construyen molinos de viento.” Por desgracia, en nuestra sociedad son más los que corren que los que emprenden.

Dentro de poco nos encontraremos con una tragedia social para muchas familias cuando se encuentren con la supresión del último subsidio después de agotar el paro. Por ello, es necesario e imprescindible aprovechar estos momentos de crisis para emprender los cambios estructurales necesarios, con un firme apoyo de todos, con la voluntad y el convencimiento de que nuestro progreso está en nuestras manos.

Es cierto, que hoy contamos con comunicaciones, avances en la medicina, confortabilidad en nuestros hogares, Internet…, pero no tenemos que olvidar que dichos progresos se han originado gracias al esfuerzo, trabajo y sacrificio de generaciones tan cercanas como la de nuestros padres y abuelos. Tenemos un espejo muy cercano donde mirarnos y del que aprender de sus aciertos y sacrificios.

El filósofo Virgilio dijo: “pueden porque creen que pueden”. ¡Podemos! fue el grito de una selección y de un país para conseguir la copa del mundo.

Necesitamos pues, un viento de optimismo y voluntad de nuestros gobernantes para unirnos y recordarnos que somos capaces de superar esta etapa. ¡Podemos, ya lo creo que PODEMOS!