por Raúl Alonso

Me invitan desde GoFranquicia.com a que abra mi propio espacio blog. Aunque llevo unas semanas haciéndome el remolón ha hecho mella en mi alma de periodista el cebo que me ofrecen cual manzana envenenada: poder escribir sobre el sector sin la rigidez que los cánones profesionales de la prensa tradicional deben mandar en una revista como Franquicias Hoy, espinoso tema sobre el que prometo hablar en un futuro.

No sería honesto omitir que también me inquieta saber qué puedo aportar a la cada vez más concurrida blogosfera sobre franquicia. Tengo claro que se me anticiparon notables pioneros –algunos con más fortuna que otros– pero antes de sumergirme en la que sin duda preveía como dolorosa reflexión, decidí hacer pase torero y ofrecer el miura a los internautas que a bien tengan detenerse en estos textos. Así que queda dicho: se agradecería mucho cualquier sugerencia sobre lo que se espera que pueda aportar en este espacio profesional un humilde periodista del sector de la franquicia. (Por si alguno cae en la tentación de mandar su comentario, advierto que serán mucho mejor recibidos los constructivos, ya que es desde esa perspectiva desde donde espero poder escribir).

Podría acabar aquí mi primer post pero, como no quiero que mis amigos de GoFranquicia.com piensen que sigo deshojando la margarita, quisiera compartir un pensamiento que me acompañaba hace unos días en el viaje de vuelta de una interesante visita a la central de La Tagliatella en Lleida.

A la chita callando, este grupo ya tiene 90 locales de sus diferentes marcas de restauración italiana pero lo que me rondaba la cabeza es que hubieran abierto 12 ‘tagliatellas’ en el pasado año, aún mnas cuando su concepto cuenta con una nada modesta inversión de 737.000 euros. Hasta donde conozco, en los 12 últimos meses su competencia apenas ha dado señales de actividad expansiva, y en algunos de los casos hablamos de los principales grupos de restauración organizada de este país.

“La comida italiana es un valor seguro para el español medio”. “Los locales de La Tagliatella cuentan con una cuidada decoración y excelente relación calidad/precio”. “Las cadenas más grandes han centrado su gestión en mantener el negocio de sus redes más que en el crecimiento”… Pero ninguna de las respuestas terminaba por convencerme, máxime cuando sus responsables aseguran que este año esperan repetir cifra de inauguraciones.

El traqueteo del AVE y el manto blanco que cubría Aragón invitaban a echar una cabezadita mientras me venían a la mente imágenes y comentarios de cuatro de los ejecutivos de la firma hablando de SU proyecto. Al final siempre hay que recurrir al catón de la franquicia (y de cualquier negocio): el saber hacer diferencial, sistematizable y reproducible, y los menos tangibles, ilusión y capacidad de trabajo, son imbatibles.

Debo confesarles que a la mañana siguiente los estragos de este inclemente invierno me mantuvieron con fiebre en la cama.