Por más que nos empeñemos la empleabilidad como tal, tardará mucho, mucho tiempo en volver a ser la que era. Y esto no sólo es así, sino que cada vez más las grandes empresas reducen sus estructuras, las fusiones destruyen empleo y los grandes proyectos cada vez son menores en un entorno real de globalización.

Los datos de hoy mismo indican la pérdida en febrero de 68.260 empleos y un total de 4,3 millones de personas en desempleo. Ninguna medida que se tome por parte de este u otro gobierno cambiará esta situación en el horizonte inmediato que es el que realmente nos afecta.

Sólo la creación de empresas, el empuje emprendedor y la iniciativa personal es la que puede ayudar a solucionar nuestros problemas. Un conjunto de muchas pequeñas empresas creciendo en formatos innovadores y en nuevos nichos de mercado creando riqueza y creando empleo. Porque más de lo mismo, seguramente, no tiene cabida.

Y es en este entorno donde el sistema de franquicia tiene un importante papel a desarrollar en sus dos vertientes

Por un lado el empresario emprendedor y visionario, que es capaz de iniciar una actividad empresarial diferenciada y que va a rodearse de emprendedores franquiciados para poder crecer con la velocidad que dictan los tiempos y que es la que permitirá al conjunto obtener presencia crítica.

Por otro lado, el emprendedor que decide incorporarse en las nuevas y actuales redes ejerciendo su labor como empresario independiente.

Ambas fórmulas crean empleo y crean riqueza también. Y lo que es más importante son fórmulas flexibles que se adaptan a las necesidades concretas y reales del mercado.

Para poder lograr con éxito de forma inmediata lo expuesto propongo dos actuaciones que pueden acelerarlo:

La primera, ajustar todos los rangos de inversión de cada una de las empresas en franquicia y sobre todo de aquellas nuevas que se incorporen para favorecer su desarrollo empresarial. Si a ello se pueden aportar ayudas económicas a la creación de empresas mediante fondos públicos recuperables que cubran un determinado tramo de las inversiones totales mucho mejor.

La segunda, contar con algún tipo de ayuda a la creación y promoción de las nuevas empresas teniendo presente que muchos nuevos empresarios no disponen de la suficiente capacidad financiera para poder afrontar con éxito planes de expansión. Con independencia de fondos públicos que puedan dotarse, lo más inmediato es la posibilidad de crear grupos organizados de Business Angels o inversores independientes que apuesten por los nuevos modelos.

Por nuestra parte y desde Tormo & Asociados estamos trabajando en la ayuda a nuevas empresas. Mientras más seamos, más fácil será andar este camino.

En cualquier caso, y como indicaba al inicio la única solución al paro es la creación de empresas.