Por Raúl Alonso

Este texto es totalmente corporativo, por lo que si no está dispuesto a soportar una encendida defensa de los medios de comunicación y la labor de control social que cumplen los periodistas es mejor que haga clic en el nombre de cualquiera de los otros colaboradores de Gofranquicia, estoy seguro que la lectura será provechosa.

La cosa viene de largo pero en los últimos meses la situación es más recurrente. No importa en qué foro, conferencia o debate se encuentre pero antes pronto que tarde uno de sus participantes recriminará a los medios de comunicación su mal papel en el asunto del que se trate, y el asunto puede ser tan dispar como su mente sea capaz de imaginar.

Siempre han existido tres nombres contra los que poder despotricar con la casi certeza de que nadie va a replicar si se hace dentro de los cánones que manda la crítica democrática, comentarios que a buen seguro serán asentidos por el público a golpe de cuello generalizado. A estos puching ball tradicionales, que no son otros que la Administración, Gobierno e Iglesia, se ha sumado en los últimos tiempos la Banca, que desde que ha demostrado su capacidad para socializar sus pérdidas se ha convertido en carne de cañón de cualquier conversación. Lo que hasta ahora no era tan común era invocar a los medios de comunicación como autores o boceras de los variados males que afectan a nuestro Estado, economía y sociedad.

Creo que la mayoría de esos ataques esconden una considerable falta de rigor, capacidad de análisis y cobardía. Creo que cada sociedad tiene el Gobierno, Administración, Iglesia, Banca y Medios de Comunicación que genera, consiente y –probablemente– merece, y si no recuerden como no hace tanto tiempo la Policía hubiera formado parte importante del anterior listado. Creo que utilizar a estos y otros estamentos de Jinetes del Apocalipsis puede tener un efecto placebo pero no va a solucionar nada.

Las sociedades que prosperan acostumbran a buscar más héroes que culpables. Y en el próximo post… hablaremos del Gobierno.