Por Mario Rubio

Hace unos días un grupo de amigos y colaboradores de Saboreateycafe participamos en la Maratón de Hamburgo. Antes de comenzar pusimos junto al dorsal la foto de Nico, hijo de un amigo del grupo que la víspera había fallecido y corrimos con ella en recuerdo. Durante tan largo recorrido tienes mucho tiempo en qué pensar y hacer más llevadera la carrera, especialmente cuando llevas varias horas corriendo.

Siempre pienso que la Maratón tiene similitud con el mundo de la empresa, requiere marcarse un objetivo, preparación, enorme esfuerzo durante la carrera, sacrificio y sufrimiento en la preparación.

En esta ocasión, de los cuatro fui el único que no acabó, fui descalificado por fuera de tiempo. A veces, pensamos que por nuestra larga experiencia, kilómetros acumulados, todo es posible, pero los hechos demuestran que sin una buena preparación nada es posible. En esto de la formación y preparación tiene que decir mucho la franquicia, tanto para nuevos emprendedores como para empresarios de sectores diferentes.

A menudo escucho detractores del sistema de la franquicia, del que me considero entusiasta y convencido de sus ventajas y bondades como modelo de negocio y empresa.A la franquicia le ocurre lo mismo que cuando compramos una herramienta en un hipermercado, donde ante un surtido enorme de material expuesto, el consumidor elige en función de la calidad y precio, y de su capacidad de manejo. Si le funciona eligió correctamente de acuerdo a su capacidad de gasto y rendimiento que esperaba, y en caso contrario no significa que todas las demás sean malas.

En este proceso es fundamental el asesoramiento de un profesional y los manuales de utilización de esta. Lo mismo ocurre con la franquicia, si no se elige correctamente el sector de acuerdo a la capacidad económica, de gestión y trabajo de cada uno, la elección y negocio están abocados al fracaso.

Siempre respondo con lo mismo, con una pregunta, ¿si compró un filete malo en una carnicería, eso quiere decir que todas las carnicerías son malas? Nos movemos en unos momentos que parece que no tienen rumbo, una sociedad dormida sin sentido, donde nuestros hijos reciben una educación bajo un prisma nacionalista y provincionalista, que conocen los limites de su comunidad autónoma y desconocen la historia de España, y en lugar de hacer fuerza en las cosas que nos unen hacemos en las que nos diferencian y donde queda mitificada la figura del emprendedor como algo excepcional en lugar de habitual.

No voy a contar las ventajas de ser empresario pero reconozco que es como meterse en una piscina de agua fría y cuando estas dentro le dices a los amigos con el gesto de la mano, ¡venid, que esta buenísima!