No quiero ser optimista, ni escéptico, pero si constatar una realidad, y dejar las lamentaciones para otro momento, pues en la actualidad ya tiene obstáculos el día normal. La verdad es que asistía la semana pasada a una reunión anual y me abordó una reflexión según estaba presenciando una de las presentaciones que tuvieron lugar.

Según el ultimo informe de AEF, el sistema de Franquicias ha reducido solo su facturación un: 0,2 % en el ultimo ejercicio; ha perdido 3.500 empleos; y ha reducido el número de locales en aproximadamente unos 700. Esto que es solo estadística, y estadística es únicamente una herramienta matemática que elabora datos globales sobre reconocimientos esperados, nos permite seguir pensando de manera positiva. Pero en la vida empresarial como en la real, no existen altibajos del saber, si no preludios del conocimiento.

La opinión de distintas personas que forman parte del Sistema de Franquicias, o que operan en distintos sectores de la economía dentro de dicho Sistema y, sobre todo aquellas que pertenecen a organizaciones de microempresas y pequeñas empresas, con las que últimamente tengo alguna que otra conversación, ¡todas sin excepción! observan con cierto escepticismo estos datos estadísticos. Y no por ¡veracidad¡, si no por ¡voracidad¡ del momento que estamos viviendo.

Es indudable que la escasez de financiación, los Organismos públicos, la política, los políticos, la falta de capacidad emprendedora, etc., etc., son las causas comunes del estado de lamento permanente del pequeño empresario que, por otro lado, es la base del Sistema de Franquicias.

Pero la realidad es que la sociedad se mantiene activa, de una manera u otra, y la economía también con sus avatares. Esto es solo un momento, un periodo por vivir, que unos iluminados dicen que tardará mas en estabilizarse y repuntar, y otros… mucho más. Pero la reflexión que me da vueltas es: ¿está preparado el Sistema de Franquicias para aportar alguna solución en este nuevo marco que estamos siendo protagonistas activos y pasivos?.

Yo creo que existen elementos históricos en nuestra economía, ya sea idiosincrasia de país, de cultura, de sociedad, o como lo queramos denominar, pero que afectan de manera demoledora en nuestra vida empresarial real. Y además, existe un tercer elemento (qué no tercera via) que muchos consideran que es el gran causante de esta crisis financiera, (PERT, TIR, Bonus, Especulación, etc.). Aunque para un pequeño empresario esto es algo lejanísimo, en el mercado global que nos han configurado, como agentes pasivos en el siglo XXI, el resultado es que nos vemos inmersos. No obstante, en estos instantes mejor lo dejamos en un lugar apartado y solo lo mencionamos en contexto, aunque seguro que hablaremos de ello en otro momento.

Por ahora y centrándome en un elemento diferenciador de nuestra cultura económica, y social, podemos comprobar que el sistema de franquicias aporta solución a determinados elementos:

Desde mi punto de vista existe lo que llamamos algunos: La inquisición al pequeño empresario, y la falta de motivación emprendedora de la sociedad española, dos motivos de encuentro y de discusión.

Cuando los organismos competentes, los expertos y las directivas gubernamentales dicen: que hay que aflorar la económica sumergida, inmediatamente sabemos que el pequeño empresario va a ser objeto de persecución inspectoría, o recaudatoria.

Cuando una nueva normativa se elabora pensando en el bien general con sus vaivenes temporales, (ley del tabaco en establecimientos, remodelación de establecimientos en playas, subida de IVA, SGAE, etc.) inmediatamente afecta en mayor grado al pequeño empresario.

Cuando la banca agota las posibilidades crediticias, los principales afectados son la pequeña empresa por su escasa capacidad negociadora.

Cuando estos talentos económicos asiduos de medios informativos, dicen que para crear empleo es esencial obtener una mayor flexibilidad del mercado de trabajo, (que estamos totalmente de acuerdo), para nada están pensando en la pequeña empresa: un empresario contrata cuando puede, pero sobre todo genera su propio trabajo y el de su familia. Por supuesto, la relación con su trabajador no está fundamentada, pero si obligada a acciones sectoriales, influyentes por los mal llamados convenios colectivos que le afectan directamente, a pesar del acuerdo al que puedan llegar de manera directa el empleador y el trabajador (en la mayoría de las veces ventajoso sobre el mencionado convenio).

Cuando emergen políticas locales de ayudas a emprendedores, en la mayoría de los casos se diluyen en meros tramites burocráticos, a los que un pequeño empresario no puede seguir tramitando por falta de recursos humanos; tiempo; conocimiento, o económicos.

Cuando se informa de datos del paro, no se dan a conocer de la misma manera la cantidad de pequeños empresarios (autónomos) que están en paro y sobreviviendo como pueden.

Cuando un político quiere beneficiarse con un voto, se acuerda de que existimos.

Cuando los llamados agentes sociales, quieren seguir teniendo lucro económico con la formación, se acuerdan de que existimos.

Y no mediático: pero si también un dato estadístico, estos pequeños empresarios generan el 70% del empleo de este país, ¡paradójico, no!.

Y es aquí donde el Sistema de Franquicias tiene que ser mediático. Todos aquellos que de alguna manera estamos involucrados en el mismo, somos conocedores de las sinergias que se producen entre los Franquiciados y el Franquiciador. Estas sinergias hacen que afloren recursos posibles para paliar de manera organizativa y humana todas estas amenazas o puntos débiles del pequeño empresario, que de manera conjunta pueden solucionarse, si no en todo su desarrollo, si la mayor de la veces en parte, o al menos, soportarlo con más motivación si cabe.

Es un paradigma social que ante la amenaza, unidad. Y esta unidad mejor que en la asociación que se produce entre dos empresarios Franquiciado y Franquiciador es difícil que se realice con otros modelos de colaboración empresarial.

Desde hace tiempo en este país, los políticos con responsabilidad en las áreas que nos involucran plenamente no han sido capaces de transmitir, ni informar, ni educar a la sociedad, para presentar al pequeño empresario como sinónimo de trabajo, esfuerzo, y generador de empleo, sino todo lo contrario, (por ello también el pequeño empresario en España es: ni). Esto es un hándicap que por desgracia no existe en otros entornos económicos cercanos y lejanos.

Por ello considero que es el Sistema de Franquicias, mediante la fórmula de hacer grande algo pequeño, consigue que un pequeño negocio origine una organización empresarial, posicionando en el mundo empresarial a muchos pequeños empresarios.

Es entonces cuando los datos estadísticos tienen su significado, y lógicamente su repercusión en la sociedad. Ahora bien, me gustaría hacer hincapié en que hay que dar a conocer estos datos, y las posibilidades que representa el sistema. Aunque me consta que se hace en la medida de nuestras posibilidades, creo que hay que ser activos junto con AEF, y encomiarla a que siga intentado explicar a la sociedad y las autoridades ¨las necesidades del modelo¨, sin concesión de descanso, sobre todo en estos momentos. Y, por supuesto, que sean las autoridades responsables quienes capaciten o establezcan medios financieros suficientes y reales para poder concretar la efectividad del Sistema en estos momentos.

Respecto a la falta de motivación emprendedora desde el punto de vista de la Franquicia creo que no existen dudas del positivismo del modelo, y solo decir que, del mismo modo que la Reforma Laboral regula políticas activas de empleo, para nada se acuerdan de políticas activas de generación de emprendedores.

En estos momentos considero que estos gobernantes que nos toca soportar, deberían de cuestionarse: Generar empleo o encontrar empleo, motivando debidamente a una persona que quiera estar activa, y que pueda ella misma ser generadora de su propio empleo y embrión de otros más.

Pero esto, en este país del empleo fijo, es otra historia…. que abordaremos en otro momento.