Por Josan García

Muchos candidatos, en la ilusión de su proceso de entrada olvidan hacer algunos números, no ya los números que hablábamos en el primer post de esta serie, sino de los números que hay que hacer después de la linea del beneficio de la unidad, cuando hay que empezar a devolver lo que se pidió como prestado para invertir en el negocio.La falta de esta previsión con frecuencia genera un problema “raro” y es que la unidad franquiciada da beneficio y funciona correctamente conforme a lo “previsto” y sin embargo la tesorería “mata” de forma sangrante al franquiciado que a pesar de recibir un beneficio mensual de la unidad, éste no es suficiente para atender a todos los pagos de inversión de los primeros tiempos tomados a préstamo con lo que el franquiciado percibe que lo que compró “no va bien”.

El problema es más común de lo que parece, y genera el “mal rollo” habitual de “cuando no llega el dinero”. (me vendiste una cosa que no chuta, me engañaste, esto no sirve, etc…)

Lo cierto es que aunque el franquiciador no tiene ninguna responsabilidad en el nivel de apalancamiento financiero que decide tomar el franquiciado para el lanzamiento de la unidad, la verdad es que, que éste se equivoque en este punto es normal, al final en la mayoría de los casos se trata de “emprendedores novatos” que no saben ni de EBIDTAS, ni de amortizaciones, ni de “cash flows” por lo que tal vez preveyendo este problema habría que informar en el proceso de venta sobre cuál es el porcentaje máximo que se cree seguro de financiación externa y cual es el capital propio mínimo que se debe tener para empezar la aventura. (cosa que hacen pocos)

A mi el consejo me parece casi obligatorio porque el franquiciador vende un modelo de éxito (no una garantía de éxito) y éste se sustenta en una cuenta de explotación tipo que aguanta la financiación que aguanta y hay que avisar de qué limite aguanta habitualmente, (porque al final depende de la casilla de ventas que es mágica, nadie la sabe). No hacerlo como decía al principio puede llevar al absurdo de que la unidad funcione pero no sea suficiente como para asegurar la subsistencia del negocio del franquiciado.

Como casi todo lo preventivo, la solución previa es fácil y barata y en cambio es muy caro dejar que el problema exista,…. aunque el problema no sea del franquiciador, qué es quién lo puede resolver 😉

Cómo al final la obligación del franquiciador es dar servicio, pues hombre!!! demoslo completo que no cuesta nada, es sólo cuestión de informar sobre lo que ya sabemos, que al final… es lo que se vende en la franquicia.