Por Eduardo Tormo
El sector de la franquicia es un sector de pymes. De hecho la gran mayoría de las empresas franquiciadoras que todos conocemos son y han empezado siendo pequeñas o muy pequeñas empresas de éxito que han experimentado rápidos crecimientos empresariales.

Pero precisamente por ser así, la mayor parte de sus fundadores e impulsores se encuentran maniatados por las vicisitudes de un día a día constante y permanente del que apenas pueden liberarse.

Nuestro país hoy más que nunca necesita sostener y ampliar el número de empresarios y emprendedores que tiene. Nos encontramos en unos momentos en los que la iniciativa y riesgo empresarial son más importantes que en ningún otro momento de nuestra historia reciente. Y la franquicia es hoy el principal sistema que permite crecer de forma ininterrumpida a empresarios con visión, empuje y ganas de trabajar, al mismo tiempo que da entrada en su sistema a múltiples emprendedores en disposición de compartir el éxito de las empresas matrices.

Pero la franquicia es mucho más de lo que conocemos. Son las empresas que existen, son las que se incorporan, son los múltiples fabricantes, centrales de compra y empresas de servicios que necesitan transformar, adaptar y mejorar sus sistemas de distribución, de marketing y de acceso al mercado. Son las empresas que ya están presentes en el escenario internacional haciendo fuerte la marca España, son todos los emprendedores que en muchas ocasiones no logran incorporarse por las dificultades existentes, y son muchas más oportunidades que no estamos aprovechando convenientemente.

En este contexto nuestro país ha tenido un rápido desarrollo hasta tiempos recientes, pero también es cierto que necesita en adelante un desarrollo más selectivo y más potente que el hemos tenido hasta la fecha refiriéndonos al sistema de franquicia.

Tenemos ante nosotros una gran oportunidad que debemos ser capaces de hacer realidad dejando de lado la tradicional falta de cohesión que nos brinda nuestro particular carácter latino.

Nuestro reto es la cohesión. La cohesión empresarial no porque sí, sino en función de unos objetivos comunes que es función de todos y cada uno de nosotros ponerlos en práctica y en donde no cabe delegar representaciones.

Necesitamos que el sector de la franquicia sea más cohesionado, más fuerte y más sólido. Y este corresponde al conjunto de los empresarios que conforman y conformamos el sistema. Como lo han hecho otros sectores con menor peso y trascendencia. Nos hace falta compartir la información, compartir la visión, tener un mayor acceso común entre todos, identificar valores y objetivos comunes, abrir nuestras puertas entre nosotros. Sólo así conseguiremos una mayor relevancia.

En muchas ocasiones me pregunto por qué en muchos países desde hace mucho tiempo se contempla el sector de la franquicia como una de las plataformas principales en la creación de empleo y en la creación de empresas. Aquí con los datos que ya conocemos sólo nos preocupamos de las grandes empresas donde no faltan múltiples ayudas y concesiones de todo tipo. Pero la suma de un tejido empresarial como el del sector de la franquicia capaz de sustentar directamente más de 400.000 empleos y de crear un amplio número de empresas y empleos todos los años no es tenida en cuenta. Sólo con muy poco que se destine al sector de la franquicia los resultados serían asombrosos.

Sé que alguno pensará o expresará desde algún foro que desde nuestra empresa lanzamos mensajes macro. Quiero aclarar, para estos fieles seguidores, que a lo largo de los años hemos entendido como parte de nuestra misión y nuestra vocación anticipar lo que está sucediendo. Lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo desde nuestra plataforma. En esta ocasión sólo transmitimos al mercado lo que conocemos directamente por nuestra presencia en múltiples países a lo largo de los años. Únicamente falta el consenso necesario para poder aprovecharlas en el nuestro. Otros ya lo han hecho.