Por Eduardo Tormo

He estado recientemente en Rumanía. Me encuentro con el anuncio de una huelga general. Pregunto los motivos: reducción de salarios a funcionarios públicos, pensionistas y desempleados, además de otras múltiples medidas conocidas. Rápidamente busco a través de Internet la similitud entre diferentes países europeos y encuentro lo que imaginaba. Similitud de recetas en todos los países de nuestro entorno con mayor o menor intensidad.

Inmediatamente recuerdo un libro que recomiendo “La doctrina del shock”, ejemplar iniciado en 2002 y publicado en 2007 por Naomi Klein, autora de No Logo. ¿Por qué lo recuerdo? Sencillamente porque todo me es familiar y conocido tras su lectura. El libro que se subtitula como: “El auge del capitalismo del desastre”, nos explica con toda extensión de detalles lo que esta ocurriendo mucho antes de que ocurra. Y, ¿cómo lo hace? Pues muy sencillo: en una ardua e ingente investigación país por país, va recorriendo todos aquellos donde se ha aplicado la denominada terapia de shock. Los ejemplos son múltiples. Desde Chile hasta New Orleáns, pasando por Argentina, Rusia, Polonia, Irak, Sudáfrica, Bolivia, Corea del Sur, Tailandia, Filipinas, Sri Lanka y algunos más.

Cómo se aplica la terapia de shock. Siguiendo las tesis de Milton Friedman, fundador de la denominada escuela de Chicago, por sus múltiples seguidores e incidencia en el Fondo Monetario Internacional: “sólo una crisis –real o percibida- da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar llega el momento del cambio y debe hacerse que lo políticamente imposible se vuelva políticamente inevitable”. “Y una vez desatada la crisis es de la mayor importancia actuar con rapidez, para imponer los cambios rápida e irreversiblemente antes de que la sociedad afectada pueda resistirse”.

Siguiendo estos consejos se estima que una administración dispone entre seis a nueve meses para poner en marcha cambios legislativos importantes; si no aprovecha la oportunidad de actuar durante ese periodo concreto, no volverá a disfrutar de ocasión igual.

Y cuáles son estos consejos. Básicamente imponer paquetes de medidas rápidas consistentes en la transformación económica de un país: reducciones de impuestos, libre mercado, privatizaciones de los servicios, recortes en el gasto social y una liberalización y desregulación generales (nos resulta familiar).

No tienen desperdicio unos párrafos sobre lo que Naomi Klein considera “El saqueo de Asia” y que reproduzco textualmente: “Tras los ajustes exigidos por el Fondo Monetario Internacional, las principales casas de inversiones habían desplegado ejércitos de banqueros en la región del Asia-Pacifico. La caza de adquisiciones en Asia es urgente porque muchas firmas multinacionales han hecho de su expansión internacional una prioridad. El fenómeno en su conjunto fue descrito como –la mayor liquidación por cierre de negocio jamás vista en el mundo y llamado también un bazar de compraventa de empresas-. Fue, de hecho un avance del capitalismo del desastre que se convertiría en la norma de los mercados tras el 11 de septiembre de 2001: una terrible tragedia había sido aprovechada para hacer posible que las empresas extranjeras irrumpieran en Asia y la tomaran por asalto. Y no estaban allí para construir sus propios negocios y competir, sino para llevarse la maquinaria, la mano de obra, la clientela y el valor de marca construidos durante décadas por las compañías (y en muchos casos, para desguazarlos, reducirlos o clausurarlos definitivamente a fin de eliminar una posible fuente de competencia para sus exportaciones)”.

Algunos ejemplos, continua Naomi Klein: Samsung, fue dividido y vendido por partes. Daewoo cuya valoración era de 6.000 millones de dólares fue vendida a General Motors por 400 millones (un autentico robo digno de la terapia de shock). Seagram´s, Hewlett-Packard; Nestle, Interbrew, Novartis, Carrefour, Tesco, Ericsson y muchas más siguieron el mismo camino. Coca cola y Procter and Gamble se hicieron con múltiples compañías en la misma línea. General Electric adquirió una participación mayoritaria de LG. El príncipe saudi Alwaleed bin Talal se dedico a recorrer Asia en su Boeing 727 recogiendo gangas de aquí y allá entre las que incluyo una importante participación en Daewoo. Y los principales bancos y compañías cambiaron de manos.

El resultado analizado país por país donde se implantaron dichas medidas ha sido siempre de empobrecimiento general y de un capitalismo salvaje como expone con todo detalle a lo largo de sus más de 700 páginas.

Y me pregunto dónde esta Europa en estos momentos. Pues muy posiblemente podemos estar ante los preparativos previos a “El saqueo de Europa”. Nuestras grandes empresas están debilitadas. Nuestro sistema financiero sufre. Nos quedan las pyme´s y quedamos nosotros. Y el sistema de franquicia es la fusión entre las pyme´s y las personas. Estamos en momentos de cambio y debemos anticiparlo. Posiblemente es poco o nada lo que podemos influir ante un escenario como el que viene, pero lo que si podemos es adaptarnos a un nuevo entorno. Nuestras empresas son ágiles, cuentan con recursos ajenos y nuestra misión es liderar el cambio que se avecina. No es fácil, pero no es imposible. Lo único que no podemos hacer es cruzar los brazos o esperar.

Posiblemente me he excedido en la extensión, pero realmente he escrito muy poco. Recomiendo el libro.