Por razones de espacio abordaré hoy sólo la consultoría en franquicia. Y sólo como preámbulo introducir que hoy no es viable la expansión en franquicia, si nuestro proyecto empresarial no está previamente planificado y organizado con estricta profesionalidad.

En el año 2002 escribí en “De emprendedor a franquiciador” y cito textualmente:

“Cuando una empresa decide expandirse mediante la fórmula de franquicia, va a necesitar apoyo externo que le permita afrontar y garantizar con éxito su proyecto estratégico. Conocer los pasos a dar es obligatorio, pero insuficiente. Y es aquí donde entra el juego el papel de las empresas consultoras especializadas, cuya obligación es trabajar conjuntamente con las empresas para mejorar sus conceptos de negocio, hacerlos posibles para ser multiplicados y solo posteriormente manualizarlos y armarlos contractualmente, para proseguir con la propia expansión en franquicia”.

Es decir, todo lo contrario de lo que muchas veces se hace y que consiste en redactar contratos, preparar presentaciones y manualizar. También mencionaba la ventaja que tenemos las empresas consultoras en franquicia al ser este uno de los pocos sectores de actividad donde la consultoría supone un paso casi obligado para las empresas en el inicio de su actividad. Porque un hecho es cierto: cuando un empresa decide expandirse en franquicia, o bien cuenta con una amplia estructura interna plenamente profesionalizada en las áreas de gestión, marketing, financiero, legal, comercial y recursos humanos o, en su defecto, debe contratar servicios externos cualificados y especializados, que le permitan optimizar sus costes y capacidades.

¿Y por qué expongo todo lo expuesto? Sencillamente porque nos encontramos en un entorno de ajuste de precios que, en más ocasiones de las que serían deseables, trata de aplicarse por igual a una compra al por mayor que a la prestación de servicios de consultoría. Es lícito y obligatorio el ajuste de precios, pero en este caso solo hasta un cierto nivel.

Es obligación de todas aquellas empresas que nos encontramos en el ámbito de la consultoría en franquicia no adulterarnos ante determinadas peticiones de algunas empresas en su afán por conseguir un mejor precio, y ante la dejación de alguna empresa consultora. Nuestro valor como empresas consultoras son nuestros efectivos humanos y sus capacidades, y en ningún caso podemos dejar de velar por ellos. Nuestra obligación en un mercado cambiante es ofrecer experiencia, calidad contrastada, anticipación al mercado, inversión en tecnología y disponer recursos en consonancia para nuestros clientes con el beneficio mutuo para las partes. Si nuestros honorarios se reducen más allá de lo necesario, nuestra calidad y nuestra capacidad no podrán mantenerse y prestaremos un flaco servicio al sector.

En este contexto tengo la obligación de exponer, como está ocurriendo hoy por parte de alguna empresa consultora, que el hecho de reducir honorarios muy por debajo de su valor (menos de una tercera parte del mismo), restar importancia a la consultoría previa al carecer de equipo profesionalizado con el que prestarla, y asegurar que fundador y socio se comprometen directamente con todos y cada uno de los clientes, cuando es evidente que no es así y su labor es estrictamente comercial, es sencillamente, y como mínimo, renunciar a ser empresa consultora. En países como Francia o EE.UU., entre otros no podría seguir operando.

Por parte de las empresas, quien tenga el objetivo de crecer empresarialmente a través de este sistema debe disponer los medios y recursos necesarios. Para ello debe invertir, no en función de precio, sino en función de garantías. Quien no tenga recursos suficientes para ello, es mejor que no se inicie. Su coste de oportunidad será muy elevado. La consultoría “barata” en última instancia es siempre muy cara.

Por nuestra parte seguiremos apostando y manteniendo la profesionalidad de nuestro equipo, ampliando nuestra experiencia como organización, nuestras inversiones y el compromiso permanente de la dirección donde estar: en el fortalecimiento de la estructura, en la estrategia y en la anticipación a los nuevos retos del mercado.

Seguiremos.