Por Mario Rubio

Dentro de unos días haremos balance de setiembre. Siempre he pensado que es un mes especial, diferente, de hecho marca el comienzo del año escolar y es un buen punto del calendario como referencia anual y para analizar los datos anuales.

Es un mes que pone a cada uno en su sitio. Las franquicias con los deberes hechos retoman candidatos trabajados de meses anteriores, personas con intenciones de realizar su proyecto con las lógicas dudas y respetos.

Si el candidato no tiene incertidumbres y miedos, no llegara a ningún sitio, es un insensato y se caerá en el camino.

El candidato de chiringuito

Pero este mes tiene algo único, como las flores a la primavera, o la lluvia al otoño, un ejemplar repetitivo después de las vacaciones veraniegas, del sol de la playa,…, este es el candidato vocacional a cambiar de vida tras descubrir el chiringuito playero. ¿Qué envidia! – se dice a sí mismo-. Tengo que cambiar de forma de vivir ya esta bien de levantarse todas las mañanas, el metro, el jefe,…, un chiringuito en la playa me forro en verano, y si no ponemos una pizzería en invierno en una estación de esquí.

Su pasión y nuevas energías le ciegan y no cae en la cuenta del “trabajo” que hay detrás de la barra, y a las primeras dificultades de vuelta a casa, que suele coincidir con el pago mensual de la hipoteca, su espíritu empresarial se esfuma como el gas en una aspirina efervescente.

La epidemia del cuñado

También este mes es propenso a encontrar potenciales candidatos, pero que sufren bajo la epidemia del cuñado.

En su relax veraniego, el emprendedor novel y cargado de lógicos temores y respetos, consulta a su cuñado. Éste con la patología de haber visto los negocios desde la barrera toda la vida, pero que conoce a un pariente que a su vez tuvo un negocio que no recuerda exactamente, pero que era similar al que el emprendedor tiene pensado. Sus “sabios” consejos se pueden adivinar: para qué te vas a complicar, pero mira que eso de las franquicias, que si…

El tratamiento de ese emprendedor es costoso, su recuperación precisa un tiempo de reposo y hacerle entender que igual que hay médicos buenos y otros malos, lo mismo ocurre con las franquicias.

Obligado a ser empresario

Reaparece el candidato que las circunstancias del mercado laboral le obligan a ser empresario. No es vocacional y necesita todo el apoyo antes de la apertura durante un tiempo más o menos largo, hasta que se hace con el timón de su negocio y ese momento de seguridad en su negocio le aporta satisfacción y felicidad. Cuando llega ese momento, como franquiciador, resume el trabajo bien hecho.

En resumen, para todo franquiciador, el número de candidatos, la solidez de las unidades abiertas, es reflejo del trabajo bien hecho, del esfuerzo constante y de la innovación permanente. A nadie le gusta navegar con tempestad o malos vientos, pero hay que adaptarse a ellos, estos no se eligen.

Una mañana al desayunar puse dos rebanadas de pan en el tostador, y se tostaron el tiempo necesario y sin interrupción. Corte fiambre y lechuga y puse el plato en la mesa. Me serví un café. Es decir, llegó septiembre, se acabaron las vacaciones, vuelve la rutina, el colegio y un curso más en la franquicia.