De un tiempo a esta parte parece ser que los blogs de franquicia se están poniendo de moda y quien más y quien menos se apunta a esta nueva ilusión.

Hago esta afirmación expresándome con cierta ironía y desde mi propio blog de franquicia asumiendo todas las consecuencias de lo que expreso.

Dicho esto, debo afirmar que no soy un bloguero vocacional. Es más, me encuentro en esta situación, en parte, porque me convencieron para serlo y, en parte también, porque es una forma de expresar periódicamente mis opiniones personales. Lo cierto es que desde la posición que ocupo en la empresa a la que pertenezco son muchas las ocasiones en que debo sopesar lo que escribo, en otras calibrar su trascendencia y en las más abstenerme. Todo ello sin duda, dificulta mi espontaneidad y la periodicidad de mis escritos.

Soy también consciente –y así me lo evidencian los informes–, de la visibilidad que tiene este blog de franquicia, no precisamente por quién escribe sino por la exposición que tiene desde la plataforma en que se proyecta.

No obstante, y como expresaba al inicio, se están poniendo de moda los blogs de franquicia desde múltiples plataformas y por parte de múltiples personas. Lo más curioso es que la gran mayoría de los mismos lo hacen desde posiciones de supuesta neutralidad empresarial, bajo seudónimos o incluso desde el anonimato.

Es encomiable la tenacidad con la que escriben ante la escasa difusión que tienen. Sus autores merecen todo mi respeto, pero no tiene desperdicio lo que en ellos se puede leer. Es más, parece que tengan por enemigos a todos aquellos que les rodean o que no les tienen en la consideración que ellos creen merecer. La cantidad de frustración que se acumula en sus escritos –habitualmente anónimos– merece ser elogiada. Es difícil escribir tanto y de forma tan continuada con tal pesimismo, con tal crítica, sin información, remitiéndose a tal cantidad de chismes, donde todo se titula con un “se rumorea”, con tal grado de suposiciones… y siempre sin dar la cara. Ni quien escribe, ni su pequeño grupo de acólitos y fieles seguidores.

Entiendo que puntualmente puedan expresarse aspectos polémicos y negativos lo que también da vida a los mismos, pero recientemente me han hecho llegar diferentes enlaces que si bien en principio me han divertido, finalmente me han dejado un sabor agridulce pensando en las difíciles vidas de sus autores.

De momento seguiré escribiendo. En ocasiones creando polémica, pero siempre de cara.