Acabo de regresar de la Feria de Valencia. Quienes me conocen saben que asisto sin excepción a todos los certámenes feriales que se organizan. Estos permiten acercarme a la realidad de lo que está ocurriendo en un momento concreto y también son un punto de encuentro con todos aquellos que formamos parte del sector. Debo decir que los mismos siempre me han aportado nuevas ideas que poner en práctica.

En este caso la oferta presente ha sido escasa, tal y como se había venido anticipando. No ha sido brillante la asistencia de público y, aunque solo asistí el primer día, tampoco han sido muchas las personas que han decidido desplazarse al mismo y con las que pude encontrarme. De igual forma, los medios de comunicación, más allá de los especializados, tampoco se han referido en demasía al mismo.

En mi opinión no es aceptable el hecho de que la situación actual pueda ser una excusa de la falta de público, pues ésta ha venido sucediéndose desde hace ya varios años. Y las empresas siguen recibiendo candidaturas e incorporando franquiciados a sus redes.

No obstante, mis comentarios no se circunscriben a la actual edición del SIF&Co.; En pocos días se celebrará BNF y las circunstancias expuestas se repetirán.

Estamos en un momento de cambio que deben entender las empresas y deben entender también los certámenes feriales. Si antes en los planes de expansión era suficiente con asistir a una feria de franquicia, hoy apenas supone algo simbólico, y lo digo con pleno conocimiento -directo e indirecto- acumulado a lo largo de los años. Asistir a una feria de franquicias es una pequeña acción entre un amplio conjunto de acciones que deben emprenderse. Y si el presupuesto es pequeño, no es la más adecuada.

El hecho de que el SIF este año haya sido el que ha sido no es para echarse las manos a la cabeza. La presencia o no es una opción más entre las múltiples que acciones que pueden emprenderse en la promoción empresarial y cada cadena franquiciadora debe aplicarse en sí misma para la consecución de sus resultados. El verdadero problema se produce cuando hay quienes han sido convencidos de que la presencia en ferias es la principal estrategia empresarial que deben desarrollar. Su coste de oportunidad es entonces muy alto y sus lamentaciones muy sonoras, cuando deberían cuestionarse principalmente a sí mismos y sus estrategias.

El SIF&Co; deberá aprender de sus errores para corregirlos y las empresas deben aprender de los suyos.

Dicho esto, soy de los convencidos de que el formato de ferias de franquicia debe cambiar. Y mi opinión no se centra en si debe concentrarse en uno o varios certámenes y en cuál pues, piense lo que piense, las circunstancias no cambiarán.

Pero esto corresponde a otro contexto.

PD: Por cierto, se me olvidaba mencionar y es importante destacarlo, que el clima percibido y las sensaciones que me han transmitido por parte de aquellos que han estado presentes empiezan a ser moderadamente optimistas.