Ideas, copias o innovación empresarial

26 oct, 2009

Nos encontramos en tiempos complejos que exigen nuevas iniciativas empresariales.

Hay un dicho del que me he apropiado y que expresa la situación actual: “Hoy tenemos que trabajar mucho más para conseguir bastante menos”, y este es el contexto que nos ha tocado vivir desde nuestras empresas.

Como consecuencia de este nuevo entorno tenemos que ser más eficientes, más flexibles y más innovadores. Y es precisamente en este último apartado, el de la innovación, al que voy a referirme.

Porque de un tiempo a esta parte se está confundiendo por parte de muchas empresas “las ideas” y “las copias” con la innovación empresarial. Trataré de explicarme con brevedad. Cualquier idea que tengamos, por brillante que sea, no deja de ser lo que es: una idea. La innovación supone mucho más: debe estar estructurada (con personal dedicado), planificada (integrada en nuestra estrategia) y dotada con recursos (presupuesto, medios y personas). Lo contrario no supone más que un alto coste de oportunidad, un fuerte desgaste de energías y un “desposicionamiento” de la empresa en el mercado.

Es cierto que en ocasiones se lanzan al mercado nuevas iniciativas que no encuentran la respuesta esperada y debe variarse la estrategia hacia otras diferentes. Pero cada una de ellas debe ser estructurada desde los inicios, es decir con personal a cargo, planificada con anterioridad, ser congruente con la estrategia general de la empresa y estar dotada presupuestariamente. Puede intensificarse en mayor o menor medida lo expuesto, pero no debe ser obviado.

La realidad es que se observan en el mercado, por parte de demasiadas empresas, muchas “ideas”, y también muchas “copias de ideas”, hacia movimientos de los competidores, sin tener la base ni el conocimiento de los mismos.

No soy defensor de las copias, prefiero entender que cada empresa debe encontrar su espacio y ser capaz de diferenciarse en el mercado por sí misma, pero en última instancia copiar no es malo, siempre y cuando encaje en la estrategia particular de la propia empresa y se articulan los medios oportunos.

Dicho esto, lo que se suele observar es la “idea” o la copia sin más, y así va. Porque la copia por la copia sólo desprestigia a quien la realiza. La innovación debe siempre responder a una estrategia empresarial y articularse como hemos citado. Si ésta la desarrollamos y la integramos en nuestra estrategia, adelante. Si sólo la copiamos estamos perdiendo un valioso tiempo.

Son demasiadas las ocasiones en que las empresas no dejan de anunciar “ideas” vacias de contenido, al igual que lo hacen las muchas administraciones locales que nos toca soportar, con sus múltiples anuncios que ya no engañan ni seducen a nadie, y que son sólo eso: anuncios vacios.

El resultado: una queja preocupante por los escasos resultados que se obtienen.
No es de extrañar.

A la vuelta del SIF

19 oct, 2009

Acabo de regresar de la Feria de Valencia. Quienes me conocen saben que asisto sin excepción a todos los certámenes feriales que se organizan. Estos permiten acercarme a la realidad de lo que está ocurriendo en un momento concreto y también son un punto de encuentro con todos aquellos que formamos parte del sector. Debo decir que los mismos siempre me han aportado nuevas ideas que poner en práctica.

En este caso la oferta presente ha sido escasa, tal y como se había venido anticipando. No ha sido brillante la asistencia de público y, aunque solo asistí el primer día, tampoco han sido muchas las personas que han decidido desplazarse al mismo y con las que pude encontrarme. De igual forma, los medios de comunicación, más allá de los especializados, tampoco se han referido en demasía al mismo.

En mi opinión no es aceptable el hecho de que la situación actual pueda ser una excusa de la falta de público, pues ésta ha venido sucediéndose desde hace ya varios años. Y las empresas siguen recibiendo candidaturas e incorporando franquiciados a sus redes.

No obstante, mis comentarios no se circunscriben a la actual edición del SIF&Co.; En pocos días se celebrará BNF y las circunstancias expuestas se repetirán.

Estamos en un momento de cambio que deben entender las empresas y deben entender también los certámenes feriales. Si antes en los planes de expansión era suficiente con asistir a una feria de franquicia, hoy apenas supone algo simbólico, y lo digo con pleno conocimiento -directo e indirecto- acumulado a lo largo de los años. Asistir a una feria de franquicias es una pequeña acción entre un amplio conjunto de acciones que deben emprenderse. Y si el presupuesto es pequeño, no es la más adecuada.

El hecho de que el SIF este año haya sido el que ha sido no es para echarse las manos a la cabeza. La presencia o no es una opción más entre las múltiples que acciones que pueden emprenderse en la promoción empresarial y cada cadena franquiciadora debe aplicarse en sí misma para la consecución de sus resultados. El verdadero problema se produce cuando hay quienes han sido convencidos de que la presencia en ferias es la principal estrategia empresarial que deben desarrollar. Su coste de oportunidad es entonces muy alto y sus lamentaciones muy sonoras, cuando deberían cuestionarse principalmente a sí mismos y sus estrategias.

El SIF&Co; deberá aprender de sus errores para corregirlos y las empresas deben aprender de los suyos.

Dicho esto, soy de los convencidos de que el formato de ferias de franquicia debe cambiar. Y mi opinión no se centra en si debe concentrarse en uno o varios certámenes y en cuál pues, piense lo que piense, las circunstancias no cambiarán.

Pero esto corresponde a otro contexto.

PD: Por cierto, se me olvidaba mencionar y es importante destacarlo, que el clima percibido y las sensaciones que me han transmitido por parte de aquellos que han estado presentes empiezan a ser moderadamente optimistas.

Blogs de franquicia

9 oct, 2009

De un tiempo a esta parte parece ser que los blogs de franquicia se están poniendo de moda y quien más y quien menos se apunta a esta nueva ilusión.

Hago esta afirmación expresándome con cierta ironía y desde mi propio blog de franquicia asumiendo todas las consecuencias de lo que expreso.

Dicho esto, debo afirmar que no soy un bloguero vocacional. Es más, me encuentro en esta situación, en parte, porque me convencieron para serlo y, en parte también, porque es una forma de expresar periódicamente mis opiniones personales. Lo cierto es que desde la posición que ocupo en la empresa a la que pertenezco son muchas las ocasiones en que debo sopesar lo que escribo, en otras calibrar su trascendencia y en las más abstenerme. Todo ello sin duda, dificulta mi espontaneidad y la periodicidad de mis escritos.

Soy también consciente –y así me lo evidencian los informes–, de la visibilidad que tiene este blog de franquicia, no precisamente por quién escribe sino por la exposición que tiene desde la plataforma en que se proyecta.

No obstante, y como expresaba al inicio, se están poniendo de moda los blogs de franquicia desde múltiples plataformas y por parte de múltiples personas. Lo más curioso es que la gran mayoría de los mismos lo hacen desde posiciones de supuesta neutralidad empresarial, bajo seudónimos o incluso desde el anonimato.

Es encomiable la tenacidad con la que escriben ante la escasa difusión que tienen. Sus autores merecen todo mi respeto, pero no tiene desperdicio lo que en ellos se puede leer. Es más, parece que tengan por enemigos a todos aquellos que les rodean o que no les tienen en la consideración que ellos creen merecer. La cantidad de frustración que se acumula en sus escritos –habitualmente anónimos– merece ser elogiada. Es difícil escribir tanto y de forma tan continuada con tal pesimismo, con tal crítica, sin información, remitiéndose a tal cantidad de chismes, donde todo se titula con un “se rumorea”, con tal grado de suposiciones… y siempre sin dar la cara. Ni quien escribe, ni su pequeño grupo de acólitos y fieles seguidores.

Entiendo que puntualmente puedan expresarse aspectos polémicos y negativos lo que también da vida a los mismos, pero recientemente me han hecho llegar diferentes enlaces que si bien en principio me han divertido, finalmente me han dejado un sabor agridulce pensando en las difíciles vidas de sus autores.

De momento seguiré escribiendo. En ocasiones creando polémica, pero siempre de cara.