Por GoFranquicia!

Los discursos de los políticos que en anteriores periodos electorales se focalizaban en pensionistas, jóvenes, profesionales de la cultura o mujeres, este 20-N tienen a otros protagonistas: los emprendedores. De un lado y de otro, todos los candidatos, organismos, oficinas de emprendimiento y un largo etc., han coincidido en señalar a los emprendedores como el colectivo al que van a tratar de mimar, ayudar y facilitar el camino (¿cuál?) para que puedan poner en marcha sus negocios y construir empleo en un país donde el emprendimiento y la iniciativa empresarial hasta ahora siempre han sido dejados de lado y donde no se ha prestado atención.

Autónomos y pequeños empresarios se han convertido en objeto del deseo de los candidatos. Hasta aquí todos de acuerdo. Sin embargo, nadie ha propuesto soluciones concretas, llevando así a desprestigiar el uso de la palabra emprendedor por su utilización incesante, continua, inadecuada y sin contexto. Pero, ¿qué es realmente un emprendedor? Este concepto toma diferentes significados dependiendo de quién lo utilice y son todos ellos ambiguos y faltos de contenido desde un punto de vista práctico y real. Sin embargo lo que hay que plantear es que si este colectivo es tan importante –como señalan los diferentes discursos- ¿por qué no hemos hecho nada por el antes?, ¿por qué ahora tampoco hay planes concretos?

Y si profundizamos un poco más en estas proclamas electorales, ¿en qué lugar queda la franquicia?, ¿qué planes hay para este sector?, ¿conocen la franquicia todos los que hablan del emprendedor?

Es cierto que un emprendedor sin una estructura que le dé soporte no es nadie. Todo emprendedor necesita un sistema financiero sensible, entidades financieras que entiendan su papel, inversores, capital estructurado… lo cual no le exime de comprometerse con sus obligaciones. Ser emprendedor supone unos mínimos y esos mínimos no son “yo pongo una idea y tu el dinero”; esos mínimos significan “yo pongo una idea, pongo recursos, pongo trabajo sin descanso, todo lo que tengo y más, que siempre debe partir de unos mínimos y tú –sistema: inversor, entidad financiera, administraciones, …- me ayudas”. El emprendedor siempre debe implicarse asumiendo unos riesgos obligatorios y esto nadie lo ha señalado en su discurso.

Hay que tener claro que el emprendimiento siempre parte de una base y en todos esos mensajes cargados de promesas pero vacíos de contenido, nadie menciona que emprender significa asumir riesgos personales y empresariales. A partir de aquí es donde llegan los apoyos de verdad a los emprendedores de verdad. Partiendo de este principio, en el sector estamos ávidos de propuestas reales que funcionen sin cortapisas para recuperar la coyuntura económica del país, de modo que permita a una nueva generación de españoles hacer del emprendimiento y la empresa una forma de vida. Hasta la fecha poco o nada coherente se ha escuchado.

Reproducimos aquí un breve ensayo de una opción perfectamente posible para crear empleos a través de la franquicia. Solo como una muestra posible. (Es posible crear 50.000 empleos en el sistema de franquicia?)