En entradas anteriores hemos presentado cómo establecer el modelo de negocio en franquicia, pero ¿Cómo podemos evaluar su eficacia?

En esta nueva entrada, destacaremos las principales cuestiones que se deben tener en cuenta a la hora de calificar la eficacia de nuestra franquicia. Para ello, hemos clasificado por orden de evaluación los once puntos clave a la hora de evaluar un negocio en franquicia.

Pues si bien es sabido, todas ellas son características obvias que en ocasiones se malinterpretan o se eluden, cabe destacar que no siempre lo más importante a tener en cuenta para crecer empresarialmente y evaluar el potencial de crecimiento de una franquicia es el número de unidades de la misma, si no, el resultado de lograr una rentabilidad continuada con cada una de ellas.

1. La empresa.

Uno de los factores condicionantes de la franquicia es su tamaño, puesto que repercute en el tipo de estrategia que se va a llevar a cabo. En este punto es importante saber identificar cuál es el perfil y tamaño de la empresa, cuál es nuestra Unique selling proposition, nuestros valores diferenciales; cuáles son nuestros motivos para franquiciar y no menos importante, es el plantearse si la franquicia como sistema de desarrollo de negocio, es una opción estratégica para nuestra empresa.

2. El modelo de negocio.

Es muy importante conocer bien nuestro sistema de negocio a la hora de tomar la decisión de franquiciarlo. Es por ello que una evaluación previa sobre el mismo será imprescindible para saber identificar las causas de éxito, si es posible que se pueda reproducir por terceros, si resulta rentable y podría mantenerse dicha rentabilidad fuera de nuestro espacio / territorio de confort.

Además, llegados a este punto, también se debe analizar la demanda de nuestros productos/servicios, nuestros objetivos a alcanzar con el sistema de franquicia; si nuestro negocio es reproducible y transmisible y además, si puede resultar atractivo comercial y financieramente para los futuros franquiciados.

3. El modelo de franquicia.

El modelo de franquicia que queramos instaurar debe estar bien analizado y documentado, es por ello que debemos tener muy bien definidas todas las pautas a seguir mediante la elaboración de un programa de franquicia sólido, una estrategia empresarial firme y consistente, un proyecto estratégico bien definido, una viabilidad conceptual y económica probadas y la consolidación de las bases documentales de la franquicia.

4. Las acciones de Marketing y comunicación.

La comunicación y el marketing son pilares esenciales a la hora de instaurar un modelo de negocio basado en la franquicia y por ello debe comprender y saber utilizar a favor de la misma.

Dichas técnicas deben dirigirse en tres vías diferentes:

  • Situar a nuestra franquicia como una opción empresarial para los emprendedores.
  • Ser capaz de facilitar la entrada de clientes en nuestra red de franquicia.
  • Cuidar y facilitar los procesos de comunicación interna con la propia red de la empresa.

5. La organización.

Convertir una empresa comercial en una organización empresarial es el principal reto a la hora de franquiciar un negocio. Para ello es imprescindible hacer una buena diferenciación de nuestro negocio para con los de la competencia.

Por otra parte, al tratarse de un modelo en continua evolución y cambio, debemos ser conscientes y estar preparados para adaptarnos a cualquier factor externo y/o interno, que pueda afectar a cualquiera de las franquicias que se encuentren en nuestra red.

Otro de los puntos más importantes de una organización es el liderazgo en la gestión, ya que se dirige a múltiples personas en estructuras abiertas, horizontales y flexibles, y en las que sólo mediante el ejercicio del liderazgo se conseguirá el reconocimiento y la involucración de los socios franquiciados.

6. Los medios y recursos necesarios.

El sistema de franquicia es una de las opciones más económicas a la hora de escoger una vía de crecimiento empresarial, en la medida en que el capital es aportado por cada uno de los nuevos franquiciados que se incorporan a la red. No obstante, una central de franquicia debe disponer de unos recursos mínimos en relación a sus objetivos y capacidades.

7. El desarrollo y la expansión.

El desarrollo y la expansión de un negocio/empresa puede llegar a ser una tarea muy sencilla o muy compleja, todo depende de cómo se lleve a cabo la planificación de la misma. Por ello, previamente a la puesta en marcha del proceso, debe quedar muy bien definidas una serie de cuestiones: el perfil del franquiciado, el tipo de expansión a llevar a cabo, el modelo de crecimiento a seguir, el posicionamiento y objetivos del plan de franquicia, el presupuesto para llevar a cabo todas las acciones sugeridas y los medios a través de los cuales se van a realizar; y las pautas y características que va a marcar la venta de nuestras franquicias.

8. La incorporación de franquiciados.

Llegados a este punto tan avanzado para franquiciar nuestro negocio, se debe tener muy en cuenta el papel que nuestros franquiciados van a representar tanto para nosotros como para nuestra empresa, y el modo en que nos vamos a implicar y a relacionar con ellos.

Para ello es necesario desarrollar un plan de entrada donde se recoja: el proceso de formación de los franquiciados, la evaluación de los mismos, es decir, si se les ve capaces para afrontar el reto de dirigir una de nuestras franquicias; resolución de problemas que puedan surgirles, etc.

9. La gestión de la red de franquicia.

La evolución del franquiciado se estructura en cinco fases: inicio, dependencia, ajuste, autosuficiencia y gestión. Se debe conocer muy bien todas las fases y saber cómo actuar en cada una de ellas.

10. La estructura de gastos.

Como en todo núcleo cotidiano, una franquicia necesita una estructura de gastos controlada y planificada, y más aún, si se tiene en cuenta que sus necesidades son múltiples y que tiende a crecer en función de sus necesidades.

Existen una serie de gastos fijos, más o menos controlables que toda franquicia precisa, pero también es habitual en éste ámbito, la aparición de múltiples gastos ocultos que deben ser previstos y planificados.

Además toda central de franquicia debe prever el presupuesto destinado a la expansión de la red y la prestación de servicios a sus franquiciados.

11. Las fuentes de ingresos.

Las fuentes de ingresos de las franquicias proceden inicialmente de los derechos de entrada percibidos por parte de los franquiciados. No obstante, en un corto plazo de tiempo son los royalties, la centralización de las compras, los servicios centrales y los diferentes escalados de rappeles los que tienen que conforman el núcleo central de los ingresos.

En definitiva debe planificarse de tal forma que los ingresos principales procedan de la suma de unidades rentables.

Siguiendo estos sencillos pasos, uno tras otros, avanzando módulo a módulo de forma ordenada y sistemática, lograremos controlar el proceso de franquiciar un negocio o empresa de manera efectiva. De todos modos y como hemos comentado en otras ocasiones, es recomendable dejarse asesorar y contratar los servicios de una empresa especializada.

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